La demanda de vehículos eléctricos se desacelera y las refinerías revisan al alza la gasolina 2026
El ritmo más lento de adopción de eléctricos lleva a las grandes refinerías a corregir al alza sus proyecciones de gasolina para 2026, con efectos directos sobre el mercado chileno.
El crecimiento de la demanda mundial de vehículos eléctricos (VE) se desaceleró en 2025 y todo indica que 2026 confirmará la tendencia. Las ventas globales subirán cerca de 16%, frente al 32% de hace dos años, según BloombergNEF. Esto llevó a Shell, BP, ExxonMobil y TotalEnergies a revisar al alza sus proyecciones de demanda de gasolina, que ahora se ubican entre 27,1 y 27,4 millones de barriles diarios para 2026, unos 500 mil bpd por sobre las estimaciones previas.
La razón principal del freno es la combinación de tasas de interés altas, eliminación de subsidios en mercados clave como Alemania, y la maduración de la curva de adopción en China. En Estados Unidos, los aranceles aplicados a componentes chinos también encarecieron los modelos accesibles, mientras que en Europa la transición se ralentizó por la presión de la industria automotriz tradicional.
Para Chile, los efectos son mixtos. La flota eléctrica creció 38% en 2025, sumando cerca de 22 mil unidades entre vehículos livianos y buses, según la ANAC. Sin embargo, el parque vehicular total supera los 6,4 millones, por lo que el consumo de gasolinas y diésel seguirá siendo determinante para la balanza energética. ENAP procesó en 2025 unos 220 mil bpd en sus refinerías de Aconcagua y Bío Bío, con foco en abastecer el mercado interno.
El ajuste al alza de las proyecciones de gasolina implica márgenes de refinación más sostenidos. El crack spread referencial en el Golfo de México se mantuvo cerca de los US$ 22 por barril durante el primer semestre, frente a los US$ 16 esperados a comienzos de año. Esto entrega oxígeno financiero a refinerías latinoamericanas, incluida ENAP, que enfrentaba presión por modernización.
El escenario también obliga a recalibrar la estrategia de descarbonización. La Agencia Internacional de Energía (AIE) advierte que, aun con un crecimiento moderado de VE, la demanda mundial de petróleo podría alcanzar un peak cercano a 2030, dos años más tarde de lo que se proyectaba en 2023. Esa postergación reconfigura los planes de inversión upstream y reduce la urgencia de cierres anticipados de refinerías.
En Chile, la discusión se traslada a la política pública. Mientras el Ministerio de Energía promueve electromovilidad masiva en transporte público y minería, los hogares mantienen una dependencia estructural de combustibles líquidos. La revisión al alza de la gasolina para 2026 no anula la transición, pero la pone en perspectiva: el cambio será gradual, dependiente de costos, y exigirá políticas activas para no postergar la meta de carbono neutralidad al 2050.