Refinadores revisan al alza demanda de gasolina 2026 ante desaceleración de eléctricos
La menor adopción de vehículos eléctricos lleva a refinadores globales a revisar al alza la demanda de gasolina, dato que beneficia las exportaciones de derivados desde Venezuela.
Los principales refinadores mundiales, agrupados en la Asociación Internacional de la Industria Petrolera para la Conservación del Medio Ambiente (IPIECA), han revisado al alza sus proyecciones de demanda de gasolina para 2026, en respuesta a la desaceleración del crecimiento del parque automotor eléctrico. La nueva estimación es de 27,1 millones de barriles diarios (bpd) globales, 480.000 bpd más que la proyección de inicio de año.
El ajuste responde a varios factores convergentes. En Estados Unidos, las ventas de vehículos eléctricos a batería crecieron solo 6% en el primer trimestre, muy por debajo del 24% promedio de los últimos tres años. En Europa, el retiro de subsidios en Alemania y Francia, junto con la incertidumbre sobre la prohibición de motores de combustión en 2035, frenó la demanda. China, único mercado donde los eléctricos siguen ganando participación, no compensa la tendencia global.
Para Venezuela, esta corrección tiene implicaciones directas. Aunque la industria de refinación nacional opera bajo capacidad reducida, una mayor demanda internacional de gasolina sostiene los márgenes de los productos refinados que el país aún exporta a través de Cuba, Bolivia y Nicaragua bajo el esquema Petrocaribe. Además, refuerza el incentivo para acelerar la rehabilitación del Centro Refinador Paraguaná, integrado por las refinerías Amuay, Cardón y Bajo Grande, con capacidad nominal conjunta de 955.000 bpd.
La Comisión Europea, por su parte, mantiene su hoja de ruta hacia la neutralidad de carbono, pero ha admitido que la transición será más gradual de lo previsto. Marruecos, Egipto, Argelia y otros países del Mediterráneo aprovechan la coyuntura para expandir capacidad refinadora con orientación exportadora. India sumará 1,2 millones de bpd de capacidad adicional en los próximos dos años, principalmente en Gujarat y Andhra Pradesh, consolidándose como hub mundial de exportación de combustibles.
Especialistas del sector consultados destacan que la curva de demanda de combustibles fósiles no será lineal hacia su pico. El Foro Económico Mundial pronostica que ese pico podría desplazarse de 2027 a 2031, dando margen adicional a productores tradicionales para amortizar inversiones. Para los países OPEP, especialmente aquellos con crudos pesados y medios como Venezuela, Irán e Irak, esto significa una ventana para recuperar cuota de mercado en segmentos específicos como diésel marino, bunker y jet fuel.
En el plano local, la Cámara Petrolera de Venezuela ha planteado al Ejecutivo Nacional un plan de inversión privada para reactivar al menos tres unidades de craqueo catalítico fluido en Paraguaná y la unidad de reformado catalítico de El Palito. La meta es elevar la producción nacional de gasolina de 110.000 bpd actuales a 280.000 bpd en 2027, eliminando la dependencia de importaciones provenientes de Irán y aprovechando el repunte global de la demanda. La transición energética, lejos de ser lineal, abre oportunidades inesperadas para quienes sepan ejecutarlas.