La demanda de eléctricos se desacelera y las refinerías revisan al alza el consumo de naftas para 2026
Con la adopción de vehículos eléctricos perdiendo ritmo en Europa y Estados Unidos, las refinerías globales ajustan al alza sus proyecciones de demanda de naftas para 2026.
La desaceleración en la adopción de vehículos eléctricos en Europa y Estados Unidos llevó a las grandes refinerías a revisar al alza sus proyecciones de demanda de naftas para 2026. Después de años en los que el mercado descontaba un pico de consumo cercano, los últimos datos de la Agencia Internacional de Energía y de la OPEP coinciden en que el horizonte del peak gasoline se corrió varios años hacia adelante.
En Estados Unidos, las ventas de eléctricos puros crecieron sólo un 7% interanual en el primer trimestre, muy por debajo del 40% registrado en 2023. Empresas como Ford, General Motors y Stellantis postergaron proyectos de plantas dedicadas, mientras Tesla recortó precios para defender market share. En Europa, la quita de subsidios en Alemania y la presión de los fabricantes chinos generaron un escenario de transición más lento que el previsto por la Comisión Europea.
Los analistas de Wood Mackenzie elevaron en 400.000 barriles diarios su pronóstico de demanda global de naftas para 2026. ExxonMobil, Chevron, Shell, BP y TotalEnergies anunciaron en sus últimos balances que mantendrán capacidad de refino y postergaran cierres previstos en el Atlántico. La consultora FGE estima que el margen de naftas en el complejo de refinación del Golfo de Estados Unidos podría sostenerse cerca de los USD 22 por barril durante el verano boreal.
Para la Argentina, el dato tiene consecuencias directas. YPF, Raízen, Trafigura/Puma y Pan American Energy operan refinerías que abastecen el mercado interno y dependen del precio internacional para definir paridad de importación. Un escenario de naftas firmes hacia 2026 favorece la inversión en proyectos de modernización, como la refinería de La Plata y la futura nueva refinería que YPF estudia en Río Negro vinculada al hub de Vaca Muerta.
El fenómeno también obliga a repensar los planes de descarbonización del transporte. Los híbridos enchufables y los modelos full hybrid ganaron terreno como tecnología de transición, especialmente en Japón, Estados Unidos y mercados emergentes. Toyota, que apostó por esa estrategia, vio recompensada su decisión. Los biocombustibles, fuertes en Brasil y crecientes en Argentina con el debate del corte de bioetanol, también suman complejidad al mix de demanda.
El impacto sobre las metas climáticas es ambiguo. Por un lado, la persistencia de la demanda de naftas posterga el cumplimiento de los compromisos del Acuerdo de París. Por otro, refleja una realidad económica: los consumidores priorizan asequibilidad y autonomía, especialmente en países con redes eléctricas débiles. Para los productores de crudo, en especial los del Hemisferio Sur, la noticia es bienvenida, aunque la urgencia de invertir en tecnologías limpias no desaparece, sólo se reordena en el calendario estratégico de las grandes petroleras integradas.