Tensiones en el mar Rojo elevan 60% los fletes petroleros y reordenan rutas globales
Los ataques en el mar Rojo encarecen un 60% los fletes de petroleros y reconfiguran rutas globales, encareciendo importaciones de derivados para el mercado peruano.
Las tensiones en el mar Rojo, alimentadas por los ataques hutíes contra embarcaciones comerciales desde finales de 2023, han elevado los costos de flete de los petroleros en aproximadamente 60% respecto a sus niveles históricos. La tarifa Worldscale para VLCC en la ruta Golfo Pérsico-Europa pasó de 65 a más de 105 puntos en menos de un año, según datos de Baltic Exchange y Clarksons.
El impacto se ha traducido en una reconfiguración global de flujos. Cerca del 70% del tráfico previo por Bab el-Mandeb y el canal de Suez ha sido redirigido por el cabo de Buena Esperanza, sumando entre 10 y 14 días al tiempo de viaje. Esto encarece directamente el crudo entregado a refinerías europeas y obliga a los grandes traders como Vitol, Trafigura y Gunvor a reformular sus carteras de contratos.
Para el Perú, las repercusiones son indirectas pero significativas. Aunque el crudo importado por Petroperú proviene principalmente del Atlántico (Estados Unidos, Brasil, Ecuador, Colombia), los derivados como el diésel y el GLP a menudo se mueven en mercados globales sensibles a los fletes. Cada incremento de USD 0,10 por galón en el precio internacional del diésel implica un sobrecosto cercano a USD 95 millones anuales para el sector transporte peruano.
El aseguramiento marítimo también se ha encarecido. Las primas de guerra para tránsitos por el mar Rojo superan el 1% del valor del casco, lo que ha llevado a muchos armadores a evitar la zona por completo. Compañías como Maersk, MSC y Hapag-Lloyd mantienen rutas alternativas, mientras que algunos petroleros operan bajo banderas de conveniencia para reducir su perfil de riesgo.
El reordenamiento favorece a productores del Atlántico. Brasil, Guyana, Estados Unidos y Nigeria capturan demanda adicional europea. Guyana, por ejemplo, exporta más de 660.000 bpd con costos logísticos competitivos. El Perú podría aprovechar este reacomodo si Petroperú logra colocar excedentes de crudo del lote 95 o del lote 192 a precios atractivos, aunque la producción nacional sigue siendo modesta.
El conflicto también ha presionado la actividad del canal de Panamá, que ya sufría restricciones por la sequía. La combinación afecta la conectividad de los puertos peruanos del Callao, Paita y Matarani con Asia y Europa. La Autoridad Portuaria Nacional ha advertido que los costos logísticos de exportación de cobre, harina de pescado y agroindustria han subido entre 12% y 18% en un año, presionando la competitividad nacional. La resolución del conflicto en el mar Rojo depende de variables geopolíticas complejas, pero su persistencia consolida una nueva normalidad: un mercado petrolero más costoso, fragmentado y vulnerable.