Tensiones en el Mar Rojo elevan 60 % los fletes petroleros y reconfiguran flujos globales
Los ataques en el Mar Rojo encarecen los fletes de buques tanque un 60 % y desvían cargamentos por el Cabo de Buena Esperanza, alargando travesías y elevando costos para ANCAP.
Las persistentes tensiones en el Mar Rojo, derivadas de los ataques de las fuerzas hutíes a buques mercantes en el estrecho de Bab el-Mandeb, llevaron los fletes de buques tanque a niveles no vistos desde la pandemia. Las tarifas para buques VLCC (Very Large Crude Carriers) en la ruta Medio Oriente-Europa subieron un 60 % interanual, mientras que los Suezmax registran alzas del 48 % y los Aframax del 35 %.
El indicador Worldscale para la ruta Ras Tanura-Róterdam pasó de WS 55 a WS 88 en seis meses, lo que se traduce en aproximadamente USD 5,7 millones de costo de flete por cargamento de 270.000 toneladas. La aseguradora marítima Lloyd's añadió primas de guerra de hasta el 0,7 % del valor del casco para travesías por el Canal de Suez, elevando aún más el costo total de transporte.
El resultado es una reconfiguración geográfica significativa: el 38 % de los cargamentos de crudo y productos que tradicionalmente transitaban por Suez ahora rodean África vía el Cabo de Buena Esperanza, añadiendo entre 10 y 14 días de navegación y unas 6.000 millas náuticas. Esta congestión inmoviliza tonelaje y restringe la oferta efectiva de buques disponibles a nivel mundial, alimentando el efecto rebote de los fletes.
Para Uruguay, las consecuencias son tangibles. La refinería de La Teja se abastece habitualmente de crudos provenientes de Nigeria, Angola, Arabia Saudita y, ocasionalmente, Irak. Los cargamentos desde el Golfo Pérsico hacia Montevideo aumentaron su costo de flete en aproximadamente USD 4,80 por barril, mientras que los provenientes de África Occidental subieron USD 2,30 por barril por congestión indirecta del mercado de buques.
ANCAP, ante este escenario, ha reorientado parte de sus compras hacia crudos más cercanos: Vasconia colombiano, Castilla Blend, Escalante argentino y Brent del Mar del Norte vía Petroineos. La diversificación de la canasta de crudo ayuda a contener el sobrecosto logístico, aunque sacrifica algo de rendimiento en destilados medios y obliga a ajustes operativos en La Teja.
El impacto también alcanza al transporte de productos refinados que Uruguay importa para complementar producción local: naftas de alto octanaje desde el Caribe, gasoil con bajo azufre desde el Golfo de Estados Unidos y GLP marítimo desde Argentina. Cada uno de estos flujos pagó primas adicionales de entre USD 12 y USD 28 por tonelada en lo que va del año.
El gobierno uruguayo evalúa, junto a ANCAP y al Ministerio de Defensa, fortalecer protocolos de cobertura financiera y stocks estratégicos de combustibles, hoy estimados en 35 días de consumo. Una eventual escalada hacia el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 % del crudo mundial, podría obligar a movilizar esas reservas y generar una crisis de paridad de importación con impacto inflacionario directo. La geopolítica vuelve a recordar que la energía es seguridad nacional.