Tensiones en el Mar Rojo elevan 60% los fletes de tanqueros y redibujan flujos globales
Los ataques hutíes en el Mar Rojo encarecen 60% el flete de tanqueros y obligan a desviar rutas, beneficiando la posición geográfica de Venezuela en el Atlántico.
Las tensiones geopolíticas en el Mar Rojo, agravadas por los ataques sostenidos del grupo hutí de Yemen contra embarcaciones comerciales, han disparado en 60% los costos de flete para tanqueros que cubren la ruta Asia-Europa. Según datos de la Baltic Exchange, el índice de tarifas para buques VLCC (Very Large Crude Carriers) pasó de 38.000 a 61.500 dólares diarios en lo que va de 2026, presionando los márgenes de refinadores europeos y asiáticos.
La crisis ha provocado el desvío masivo de embarcaciones por la ruta del Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica, sumando entre 12 y 15 días de navegación adicionales por viaje. La Organización Marítima Internacional reportó que más del 70% de los tanqueros con destino al norte de Europa optan ahora por circunnavegar África, una decisión que eleva el consumo de bunker, encarece el seguro de casco y obliga a renegociar contratos de fletamento.
Para Venezuela, ubicada en el corazón del Caribe y con acceso directo al Atlántico, la coyuntura abre una ventana logística favorable. Las exportaciones de crudo venezolano hacia refinerías de India y China, que tradicionalmente competían en costo con el crudo del Golfo Pérsico, ganan competitividad relativa al evitar zonas de conflicto. La travesía desde el terminal José Antonio Anzoátegui hasta puertos chinos como Qingdao toma entre 45 y 50 días, ahora similar al tiempo desde Ras Tanura tras el desvío africano.
El precio del transporte impacta también a los productos refinados. Los fletes para tanqueros de productos limpios (clean tankers) tipo MR aumentaron 48% en el mismo período, complicando el suministro de diésel europeo desde refinerías del Medio Oriente y de la India. Países como España, Italia y Países Bajos han incrementado importaciones desde refinerías de la costa este de Estados Unidos y de Brasil, donde Petrobras consolidó capacidad excedente en la refinería de Mataripe.
El gobierno venezolano y PDVSA, según fuentes del sector consultadas por medios especializados, evalúan reactivar la flota de cabotaje de PDV Marina y suscribir contratos de tiempo (time charter) con armadores griegos para asegurar el flujo exportador. Actualmente, buena parte del transporte se realiza mediante operadores intermediarios que aplican márgenes elevados por el riesgo de sanciones secundarias asociadas al manejo de crudo venezolano.
Analistas del Atlantic Council señalan que la crisis del Mar Rojo podría prolongarse durante todo 2026, especialmente si las negociaciones diplomáticas entre Riad, Teherán y Saná no avanzan. Para los productores del hemisferio occidental, incluido Venezuela, este contexto representa una oportunidad estratégica para consolidar contratos a largo plazo con compradores asiáticos y europeos que buscan alternativas más estables. La geografía, en plena era digital, vuelve a ser un activo estratégico que el país debe saber capitalizar antes de que las rutas se normalicen.