Tensiones en el Mar Rojo elevan 60% costos de fletes de tanqueros y redibujan flujos petroleros globales
Los ataques hutíes y rutas alternativas por el Cabo de Buena Esperanza encarecen el transporte de crudo, con impacto directo en los precios que paga la República Dominicana.
Las persistentes tensiones en el Mar Rojo, marcadas por ataques de grupos hutíes contra buques mercantes, han elevado en aproximadamente un 60% los costos de fletes de tanqueros petroleros y han reconfigurado los flujos globales de crudo y derivados. La ruta alternativa por el Cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África, añade entre 12 y 15 días de navegación, aumentando significativamente costos de combustible, seguros y tripulación.
Las primas de seguro de guerra para buques que transitan el estrecho de Bab el-Mandeb han escalado de 0.07% del valor del casco antes del conflicto a más del 1%, según corredores como Marsh McLennan y Aon. Compañías navieras como Maersk, MSC, BP Shipping y Frontline han redirigido sistemáticamente sus flotas de VLCC y Suezmax por la ruta africana, evitando la zona de riesgo.
Para la República Dominicana, este escenario impacta indirectamente la factura petrolera nacional. Aunque el país importa principalmente desde Estados Unidos, Venezuela y México, los precios internacionales del crudo Brent reflejan la tensión global, sumando una prima de riesgo estimada entre US$5 y US$7 por barril. Esto se traduce en mayores costos para Refidomsa al adquirir crudo y para los importadores privados de derivados.
Adicionalmente, el GLP, fundamental en los hogares dominicanos para cocción de alimentos, también enfrenta presiones. Cerca del 40% del GLP importado proviene de Estados Unidos, pero parte del mercado global se mueve con cargamentos que cruzan el Mar Rojo. El precio del galón de GLP al consumidor se ha mantenido subsidiado por encima de RD$148, gracias a transferencias fiscales que superan los RD$4,800 millones anuales.
Las navieras dominicanas y operadores portuarios del Puerto de Haina, Caucedo y Punta Catalina han reportado mayores tiempos de tránsito y demoras en cargamentos, particularmente aquellos provenientes de Asia y Medio Oriente. Esto afecta no solo combustibles, sino también equipos energéticos como turbinas, paneles solares y aerogeneradores destinados a proyectos renovables en construcción.
El conflicto también ha beneficiado indirectamente a productores del Atlántico, particularmente Estados Unidos, Brasil y Guyana, cuyos crudos no requieren transitar el Mar Rojo para llegar a Europa o América. Refidomsa ha aprovechado esta dinámica para diversificar sus compras y reducir exposición a cargamentos de Medio Oriente, fortaleciendo relaciones con traders como Vitol, Trafigura y Mercuria.
Las proyecciones de analistas marítimos como Clarksons y SSY indican que las tensiones podrían sostenerse durante todo 2026, manteniendo elevados los costos de transporte. Para mitigar el impacto, el Ministerio de Hacienda dominicano evalúa fortalecer mecanismos de cobertura financiera y diversificar la matriz energética hacia gas natural y renovables, reduciendo así la exposición estructural a la volatilidad geopolítica y logística internacional.
La crisis del Mar Rojo recuerda que la seguridad energética nacional depende no solo del precio del crudo, sino también de la estabilidad de las rutas marítimas globales por donde transita la energía mundial.