Tensiones en el Mar Rojo elevan 60% los fletes de tanqueros y redibujan rutas mundiales
Los ataques en el Mar Rojo y el desvío por el Cabo de Buena Esperanza encarecen 60% el flete de tanqueros, impactando el precio del crudo y las importaciones chilenas.
Las tensiones persistentes en el Mar Rojo, con ataques de drones y misiles a buques mercantes que cruzan el estrecho de Bab el-Mandeb, han forzado a la mayoría de las flotas tanqueras a desviar sus rutas por el Cabo de Buena Esperanza. El recorrido alternativo agrega entre 10 y 14 días al trayecto entre el Golfo Pérsico y Europa, lo que elevó los fletes promedio de tanqueros VLCC y Suezmax en 60% durante los últimos doce meses.
Los índices de Baltic Exchange muestran que el costo de transportar un barril de crudo desde Arabia Saudita hacia Róterdam pasó de US$ 2,1 a US$ 3,4. En el caso de los productos limpios, como diésel y gasolina, la presión es aún mayor, con incrementos cercanos al 75%, debido a la menor disponibilidad de buques MR y LR2 disponibles para el segmento.
Para Chile, el impacto se siente en la paridad de importación. ENAP detalla que cerca del 40% de los crudos procesados llegan desde el Atlántico Norte, África Occidental y, ocasionalmente, Medio Oriente. El alza de fletes y la mayor volatilidad de las primas de seguro encarecieron las importaciones en hasta US$ 4 por barril, presión que se traslada parcialmente al MEPCO y, en consecuencia, al precio en los surtidores.
Aseguradoras como Lloyd's elevaron las primas de guerra para tránsitos por el Mar Rojo desde 0,1% a 0,7% del valor del casco, lo que disuade a buena parte de los armadores de utilizar la ruta del Canal de Suez. Egipto reportó una caída de 50% en los ingresos por peajes, mientras crece el tráfico por la ruta africana, con escala en Walvis Bay (Namibia) y reabastecimiento en Ciudad del Cabo.
El reordenamiento también beneficia a algunos actores. Los crudos americanos del Atlántico, Brasil y Guyana ganan competitividad en Europa, mientras Asia se inclina más por barriles de Rusia, Irak y Estados Unidos. La OPEP+ vigila el fenómeno porque, si bien la oferta no cae, los inventarios flotantes aumentan y pueden distorsionar las señales de mercado en el corto plazo.
Para Chile, las lecciones son estratégicas. La diversificación geográfica de proveedores, la negociación de contratos con cláusulas de flete fijo y el desarrollo de combustibles sintéticos a base de hidrógeno verde se vuelven más valiosos en un contexto donde la geopolítica vuelve a marcar la pauta del mercado petrolero. El Mar Rojo recuerda que la seguridad energética no se mide solo en barriles, sino también en kilómetros y en rutas seguras.