EE. UU. superará a Qatar como mayor exportador de GNL en 2026 tras puesta en marcha de Plaquemines

Estados Unidos consolidará su liderazgo global en gas natural licuado con la terminal Plaquemines, transformando los flujos energéticos y abriendo opciones para el Caribe.

Estados Unidos se prepara para superar a Qatar como el mayor exportador mundial de gas natural licuado (GNL) en 2026, gracias a la puesta en marcha plena de la terminal Plaquemines, operada por Venture Global LNG en Luisiana. Con capacidad nominal de 27.2 millones de toneladas anuales, Plaquemines elevará la capacidad total de exportación estadounidense por encima de los 130 millones de toneladas anuales, dejando atrás los 126 millones de Qatar.

Plaquemines se suma a otras terminales clave como Sabine Pass, Corpus Christi, Cameron, Freeport y Calcasieu Pass, consolidando la Costa del Golfo como el principal hub de GNL del planeta. La terminal está respaldada por contratos de largo plazo con compradores en Europa, Asia y América Latina, entre ellos ExxonMobil, EnBW, Sinopec y la china PetroChina, así como con potenciales clientes caribeños interesados en diversificar suministros.

Para la República Dominicana, este desarrollo es estratégicamente relevante. El país ya cuenta con la terminal de regasificación de AES Andrés en Boca Chica, en operación desde 2003, que abastece a las plantas de ciclo combinado de AES Andrés y DPP, así como al creciente mercado de GNL a pequeña escala para industrias y transporte pesado. Con la entrada de Plaquemines, AES Dominicana podrá acceder a contratos spot y de mediano plazo con precios más competitivos.

El precio del Henry Hub, referencia estadounidense, se mantiene en torno a los US$3.20 por MMBtu, significativamente por debajo del JKM asiático cercano a US$13 y del TTF europeo cercano a US$11. Esta brecha favorece la llegada de cargamentos hacia el Caribe, donde República Dominicana se posiciona como un mercado en crecimiento. Las importaciones dominicanas de GNL podrían crecer entre 15% y 20% durante 2026, según estimaciones del Organismo Coordinador del SENI.

La expansión del GNL estadounidense también facilitará la conversión de plantas de generación a base de fueloil hacia gas natural, en línea con el Plan Energético Nacional. Proyectos privados como Energía 2000 y otros desarrolladores independientes ya evalúan inversiones en regasificación flotante en la zona este y norte del país. Esto reduciría las emisiones de CO2 del SENI en aproximadamente 1.8 millones de toneladas anuales y mejoraría la calidad del aire en ciudades como Santiago y San Pedro de Macorís.

Sin embargo, hay desafíos. La administración estadounidense ha planteado posibles restricciones a nuevas licencias de exportación bajo argumentos climáticos, y los costos de infraestructura de regasificación adicional en territorio dominicano superan los US$400 millones por proyecto. Asimismo, la guerra arancelaria global podría encarecer equipos importados de Corea del Sur, Japón y China.

Aun así, el dominio estadounidense del GNL global ofrece a la República Dominicana una oportunidad histórica para acelerar su transición desde combustibles líquidos pesados hacia un gas natural más limpio, asequible y geopolíticamente confiable, fortaleciendo así la seguridad energética nacional durante toda la década.

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