América Latina amplía su capacidad de refino: Dos Bocas en México y proyectos cubanos
México impulsa Dos Bocas y Cuba renegocia con socios chinos para ampliar su capacidad de refino, alterando los flujos atlánticos de productos refinados que también afectan a España.
América Latina está protagonizando una de las mayores expansiones regionales de capacidad de refino en lo que va de siglo. México, a través de Petróleos Mexicanos (Pemex), ha confirmado que la refinería de Olmeca, en Dos Bocas (Tabasco), opera ya con una capacidad efectiva de 250.000 barriles diarios, con planes para alcanzar los 340.000 antes del cierre de 2026. Paralelamente, Cuba renegocia con socios chinos, rusos y venezolanos la modernización de las refinerías de Cienfuegos y Santiago de Cuba, con una inversión conjunta de 2.500 millones de dólares.
El proyecto de Dos Bocas, impulsado durante la presidencia de Andrés Manuel López Obrador y continuado por la actual administración, representa una inversión total de 16.800 millones de dólares. Su objetivo declarado es reducir la dependencia mexicana de las importaciones de gasolinas y gasóleo procedentes del Golfo de México estadounidense, que llegaron a representar el 70% del consumo nacional. Sin embargo, los retrasos técnicos, los sobrecostes y los problemas de mezcla de crudo Maya han generado dudas sobre la rentabilidad económica del complejo.
Cuba, por su parte, busca aliviar el desabastecimiento crónico de derivados que sufre la isla, con cortes eléctricos diarios y desabastecimiento en gasolineras. El acuerdo con CNPC (China National Petroleum Corporation) contempla la rehabilitación del cracking catalítico de Cienfuegos y la incorporación de una unidad de coquización retardada que permitiría procesar hasta 110.000 barriles diarios de crudo pesado venezolano y angoleño.
Para España, estos movimientos tienen efecto indirecto pero relevante. Repsol mantiene una estrecha relación operativa con Pemex a través de acuerdos de suministro recíproco y de participación en bloques exploratorios del sureste mexicano. Cepsa, por su parte, vigila la evolución del balance de productos refinados en el Caribe, ya que cualquier exceso de oferta mexicana podría redirigirse hacia Europa Occidental, comprimiendo los márgenes de las refinerías ibéricas en 1 a 2 dólares por barril.
El comercio bilateral de hidrocarburos entre España y México alcanzó los 4.200 millones de euros en 2025, con un saldo equilibrado entre crudo Maya importado por Repsol y productos refinados exportados desde Tarragona y Cartagena. La banca española, encabezada por BBVA y Santander, financia varios proyectos asociados a Pemex bajo esquemas de project finance con coberturas multilaterales.
Analistas de S&P Global Platts y de la firma Argus Media coinciden en que América Latina seguirá siendo importadora neta de gasolina premium y combustible de aviación durante toda la década, pese a las expansiones anunciadas. Para España, esto representa una oportunidad de exportación sostenida, especialmente desde la refinería de Tarragona, la mayor del Mediterráneo occidental, con una capacidad de 186.000 barriles diarios y una elevada flexibilidad para producir gasolinas reformuladas conforme a los estándares mexicano, dominicano y centroamericano.