América Latina amplía su refinación: Dos Bocas en México y nuevos proyectos en Cuba

México y Cuba aceleran sus planes de refinación con Dos Bocas y modernizaciones isleñas, redibujando el mapa de combustibles regional y abriendo oportunidades para ENAP.

América Latina vive un nuevo ciclo de expansión refinera tras años de subinversión. En México, la refinería Olmeca de Dos Bocas, en Tabasco, alcanzó en abril de 2026 una operación estabilizada de 290 mil bpd, cercana a su capacidad nominal de 340 mil bpd. El proyecto, impulsado por Pemex con un costo final de US$ 16.800 millones, busca reducir la dependencia de importaciones de gasolinas desde Estados Unidos, que llegaron a representar el 74% del consumo nacional en 2023.

Cuba, por su parte, avanza con la modernización de la refinería Camilo Cienfuegos, en sociedad con capitales rusos y chinos, para llevar su capacidad de 65 mil a 150 mil bpd hacia 2028. El proyecto incluye unidades de hidrotratamiento y desulfurización para producir diésel con menos de 50 ppm de azufre, alineado a estándares internacionales. La isla busca asegurar autonomía energética en un escenario de sanciones y de menor llegada de combustibles venezolanos.

El reordenamiento regional impacta los flujos del Cono Sur. Chile, a través de ENAP, opera dos refinerías con capacidad conjunta de 230 mil bpd. La mayor disponibilidad de combustibles en el Golfo de México y el Caribe podría reducir el precio de paridad de importación de gasolinas y diésel en hasta US$ 3 por barril, según estimaciones de la consultora Wood Mackenzie, beneficiando a consumidores finales en el sur del país.

Sin embargo, los desafíos siguen siendo grandes. Dos Bocas enfrentó múltiples retrasos por la complejidad geotécnica del terreno y por la integración de sus unidades secundarias. Pemex acumula una deuda de US$ 105 mil millones que limita su capacidad de inversión adicional. El gobierno mexicano evalúa fórmulas de garantías para evitar nuevas rebajas en su clasificación crediticia.

En el Caribe, las refinerías de Aruba y Curazao reactivan negociaciones con operadores internacionales, mientras Trinidad y Tobago ofrece su complejo de Pointe-à-Pierre a inversores asiáticos. Brasil, en paralelo, completa la modernización de la Refinería de Mataripe (RLAM) bajo gestión privada y proyecta exportar gasolinas hacia Argentina, Paraguay y posiblemente Chile en 2027.

Para ENAP, el nuevo mapa abre oportunidades de optimización. La empresa estatal estudia alianzas para coprocesar biocombustibles, ampliar la producción de diésel marino con bajo azufre y explorar coproducción de hidrógeno verde para sus propias unidades. La expansión latinoamericana de la refinación, lejos de amenazar al sector chileno, puede convertirse en una palanca para modernizar su matriz, reducir costos y avanzar gradualmente hacia un portafolio energético menos intensivo en carbono.

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