Expansión refinadora en Latinoamérica: Dos Bocas en México y los proyectos cubanos avanzan
México pone en marcha la refinería Dos Bocas con 340.000 bpd y Cuba reactiva Cienfuegos con apoyo ruso. El mapa refinador regional se redibuja con efectos sobre ANCAP.
América Latina está viviendo una expansión sin precedentes de su capacidad refinadora, con dos proyectos emblema: la refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco (México), que alcanzó su capacidad nominal de 340.000 barriles diarios, y la rehabilitación de la refinería Camilo Cienfuegos en Cuba, con respaldo técnico y financiero de Rosneft y financiamiento parcial chino.
La refinería mexicana, gestionada por Pemex, demandó una inversión total de USD 16.800 millones, casi el doble del presupuesto original. Su entrada plena en operación reduce la dependencia mexicana de naftas y diésel importados desde el Golfo de Estados Unidos, con un objetivo declarado de autosuficiencia hacia 2027. Procesa crudo Maya pesado y produce nafta premium, diésel ultra bajo en azufre, GLP y coque de petróleo.
Por su parte, la refinería de Cienfuegos, paralizada parcialmente desde la salida de PDVSA en 2017, retomó operaciones con una capacidad nominal de 65.000 bpd tras inversiones rusas estimadas en USD 600 millones para modernización de la unidad de craqueo catalítico y nueva torre de destilación al vacío. Suministrará combustible al mercado interno cubano y exportará excedentes hacia el Caribe.
El mapa refinador latinoamericano también incluye la ampliación de la refinería de Cartagena (Colombia) operada por Ecopetrol, la inversión de Petrobras en Abreu e Lima (Pernambuco, Brasil) para alcanzar 230.000 bpd, y la modernización de la refinería La Plata de YPF en Argentina con foco en producción de combustibles Euro V.
Para ANCAP, este reposicionamiento regional tiene implicancias estratégicas. La refinería de La Teja, con sus 50.000 bpd nominales, opera en un entorno crecientemente competitivo donde otros actores latinoamericanos buscan colocar sus excedentes en mercados pequeños como el uruguayo, paraguayo y boliviano. Los premios FOB del Caribe para naftas livianas se redujeron entre USD 3 y USD 5 por barril en lo que va del año.
Esto presiona a ANCAP a defender márgenes mediante eficiencia operativa, integración con la petroquímica (vía planta de aromáticos y producción de portland) y eventual exportación de coque verde a Brasil. La paridad de importación, fórmula clave para fijar precios al consumidor, deberá considerar estos nuevos referentes regionales en lugar de basarse exclusivamente en mercados estadounidenses lejanos.
En el plano geopolítico, la entrada de capital ruso y chino en infraestructura energética caribeña reabre tensiones con Washington, que ya impuso sanciones secundarias contra empresas que operen con activos sancionados cubanos o venezolanos. Uruguay, históricamente neutral, deberá calibrar sus relaciones comerciales para evitar interferencias con la operación de La Teja y el suministro de crudos diversificados.
El balance regional apunta a una sobrecapacidad de refinación hacia 2027, con cerca de 350.000 bpd adicionales sobre una demanda creciente más lentamente. ANCAP enfrentará el desafío de diferenciarse por calidad, sustentabilidad (incorporación de biocombustibles y co-procesamiento de aceites usados) y servicios logísticos al sistema portuario uruguayo.