Expansión de la capacidad de refinación en Latinoamérica: avances en Dos Bocas y proyectos cubanos
Mexico avanza con la refinería Olmeca de Dos Bocas y Cuba retoma proyectos de Cienfuegos, una ola regional de inversión que Ecuador observa frente al estancamiento de Esmeraldas.
América Latina vive una nueva ola de inversión en capacidad de refinación. México, a través de Pemex, declaró operación comercial parcial de la refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco, con capacidad nominal de 340.000 barriles diarios. Tras una inversión cercana a 19 mil millones de dólares, la planta procesa crudo Maya y produce gasolina, diésel y turbosina con bajo contenido de azufre para el mercado interno mexicano.
En paralelo, Cuba avanza con el rescate del complejo de Cienfuegos, en alianza con la rusa Rosneft, y estudia ampliar la refinería Camilo Cienfuegos hasta 150.000 bpd con financiamiento mixto. Venezuela continúa rehabilitando el Centro de Refinación Paraguaná, mientras Colombia anuncia inversiones por 1.500 millones de dólares en Cartagena y Barrancabermeja para incrementar la producción de combustibles bajos en azufre que cumplan la norma Euro VI.
El contraste con Ecuador es marcado. La Refinería Esmeraldas, principal complejo del país, opera con 110.000 bpd de capacidad nominal y procesa por debajo del 80% por mantenimiento permanente. La Refinería La Libertad, en la península de Santa Elena, suma 45.000 bpd y la pequeña Refinería Shushufindi, en la Amazonía, otros 20.000 bpd. La suma resulta insuficiente para cubrir una demanda interna que supera los 270.000 bpd de derivados.
El proyecto de Refinería del Pacífico, anunciado durante el gobierno de Rafael Correa, sigue archivado tras una inversión inicial de más de 1.500 millones de dólares y la disputa arbitral con la china CNPC. Voces empresariales y académicas plantean dos caminos: modernizar Esmeraldas con tecnología de coquización retardada para procesar crudos pesados ecuatorianos, o asociarse con socios regionales en una refinería binacional con Colombia o Perú.
El Ministerio de Energía y Minas presentó en marzo de 2026 un cronograma para licitar la modernización de Esmeraldas con un esquema de pago por servicio, en el que el inversionista privado opera la planta y cobra una tarifa indexada al margen de refinación. La inversión estimada es de 1.270 millones de dólares y permitiría producir gasolina y diésel bajo norma Euro V, reduciendo importaciones por cerca de 750 millones de dólares anuales.
Sin embargo, el caso mexicano deja lecciones de gestión. Olmeca presentó sobrecostos del 80% sobre el presupuesto inicial, retrasos de cuatro años y dudas sobre su rentabilidad de largo plazo. Cualquier emulación en Ecuador exigiría un marco contractual robusto, supervisión técnica independiente y, sobre todo, una decisión política sostenida más allá de los ciclos electorales. La autosuficiencia en derivados sigue siendo el gran pendiente de la política energética ecuatoriana, en un escenario donde el subsidio focalizado a los combustibles consumirá 2.100 millones de dólares del Presupuesto General del Estado en 2026.