La expansión refinadora de América Latina: Dos Bocas en México y proyectos en Cuba transforman el mapa

Dos Bocas en México y los proyectos cubanos lideran una ola de expansión refinadora en América Latina, un cambio estructural relevante para YPFB y la logística boliviana.

América Latina vive una nueva ola de expansión refinadora. La refinería Olmeca, conocida como Dos Bocas, ubicada en Paraiso, Tabasco, alcanzó una capacidad de procesamiento cercana a 340.000 barriles diarios y la mexicana PEMEX trabaja en optimizar su rendimiento para producir 170.000 barriles diarios de gasolina y 120.000 barriles diarios de diesel ultra bajo azufre.

El proyecto, impulsado desde el Gobierno federal mexicano con una inversión superior a 17.000 millones de dólares, busca reducir la dependencia mexicana de gasolina importada de Estados Unidos, que en 2023 superó el 70 por ciento del consumo interno. Aunque la rentabilidad de Dos Bocas sigue cuestionada por analistas internacionales, su entrada en operación plena reordena el balance de combustibles en el Caribe y Centroamérica.

Cuba avanza también con proyectos de modernización. La refinería Camilo Cienfuegos, operada en alianza con la venezolana PDVSA, busca elevar su capacidad de 65.000 a 150.000 barriles diarios mediante un acuerdo con empresas rusas y chinas. La refinería ñico López en La Habana también recibe inversiones para producir gasolinas y nafta industrial, en un esfuerzo por aliviar la crisis crónica de combustibles que enfrenta la isla.

Para Bolivia, este reordenamiento abre dilemas estratégicos. México, con Dos Bocas operando, deja de importar volumenes sustantivos del Golfo, lo que libera capacidad de exportación estadounidense hacia mercados sudamericanos como Perú y Chile, alternativas competitivas a la logística de YPFB Logística para sus importaciones de diesel y aditivos. El costo del flete marítimo desde Texas hacia Arica y Matarani podría comprimirse hasta un 8 por ciento, beneficiando indirectamente la canasta de combustibles importados por Bolivia.

El Ministerio de Hidrocarburos y Energías tiene como meta de mediano plazo elevar la capacidad nominal de refinación nacional de 60.000 a 75.000 barriles diarios, mediante mejoras en las plantas de Cochabamba y Santa Cruz y la incorporación de unidades de hidrocracking. También se evalua una alianza con Petropar de Paraguay para abastecer combustibles desde Bolivia hacia Asunción por la hidrovía Paraguay-Paraná, aprovechando la cercanía de la refinería de Santa Cruz al complejo portuario de Puerto Suárez.

El componente geopolítico tampoco puede ignorarse. La cooperación cubano-rusa en el sector refinador y la presencia china en la cadena de valor de PEMEX y Petróleos del Caribe sugieren una reconfiguración del downstream regional. Bolivia, con su tradicional perfil de cooperación diversificada, podría capitalizar este escenario mediante alianzas tecnológicas con coreanos, chinos e indios para incorporar tecnologías de cracking cataliticos modulares, sumando capacidad de respuesta ante eventuales escaladas de precios de la gasolina o cuellos de botella en la cadena de importación por puertos chilenos y peruanos.

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