Expansión de capacidad refinadora en América Latina: avanza Dos Bocas en México y proyectos en Cuba

México finaliza su refinería Dos Bocas y Cuba rehabilita Cienfuegos, redibujando el mapa refinador regional y abriendo nuevas opciones de suministro para el Caribe dominicano.

América Latina vive una etapa de expansión y rehabilitación de capacidad refinadora luego de décadas de subinversión. La Refinería Olmeca, conocida como Dos Bocas, ubicada en Paraíso, Tabasco, México, ha alcanzado su capacidad operativa plena de 340,000 barriles diarios, mientras que Cuba avanza en la rehabilitación de la Refinería Camilo Cienfuegos con apoyo técnico de Rusia y China. Estos proyectos, sumados a las modernizaciones en Brasil y Colombia, redibujan el mapa energético regional.

Dos Bocas, desarrollada por Petróleos Mexicanos (Pemex) con una inversión que superó los US$17,000 millones, fue concebida para reducir la dependencia mexicana de importaciones de gasolina y diésel desde Estados Unidos. Aunque el proyecto enfrentó múltiples retrasos y sobrecostos, su entrada plena en operación añade un competidor significativo en el Golfo de México, potencialmente con excedentes exportables al Caribe.

Cuba, por su parte, busca rehabilitar la refinería de Cienfuegos hasta una capacidad nominal de 65,000 barriles diarios, en alianza con la rusa Rosneft y la china Sinopec. La isla enfrenta una crisis energética severa, con cortes eléctricos que superan las doce horas diarias en algunas regiones, y aspira a recuperar su antiguo rol como nodo refinador del Caribe insular.

Para la República Dominicana, estos desarrollos plantean tanto oportunidades como retos. Por el lado positivo, una mayor capacidad refinadora regional reduce los costos logísticos de importación de derivados como gasolina, diésel y GLP, beneficiando a importadores privados y a la propia Refidomsa. Cargamentos desde Dos Bocas podrían llegar al Puerto de Haina en apenas cuatro días de navegación.

Por otro lado, la competencia regional intensifica la presión sobre Refidomsa para modernizarse. La planta de Haina, con capacidad de 34,000 barriles diarios, fue construida en 1969 y opera con tecnología relativamente obsoleta. El Gobierno dominicano evalúa una inversión de hasta US$600 millones para una nueva unidad de coquización retardada y desulfurización profunda, lo que permitiría procesar crudos pesados a mayor rentabilidad y producir combustibles con menor contenido de azufre.

La presencia china y rusa en el sector cubano también levanta alertas geopolíticas. La República Dominicana, alineada estratégicamente con Estados Unidos y diversificando sus relaciones comerciales hacia Europa, debe equilibrar oportunidades de cooperación regional con la necesidad de evitar dependencias problemáticas. El Tratado DR-CAFTA ofrece un marco preferencial para acceder a combustibles estadounidenses con aranceles reducidos.

El Ministerio de Energía y Minas trabaja además en una estrategia caribeña conjunta con Jamaica, Trinidad y Tobago, y Barbados, buscando crear un mercado regional integrado de combustibles que ofrezca economías de escala. La expansión refinadora latinoamericana podría ser un catalizador para esta integración.

En definitiva, los próximos años serán decisivos para definir si Refidomsa se consolida como pieza clave del mapa refinador regional o queda relegada frente a competidores más modernos y eficientes establecidos en territorios vecinos.

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