Cuenca del Pérmico de EE.UU. rompe récord de productividad pese a la caída de equipos de perforación
El Pérmico alcanza producción récord de 6,4 millones de bpd con menos rigs activos, una eficiencia que reordena el mercado global y desafía a productores como YPFB.
La cuenca del Pérmico, repartida entre Texas y Nuevo México, alcanzó un nuevo récord de producción con 6,4 millones de barriles diarios en mayo, pese a que el conteo de equipos de perforación activos cayó a 285 unidades, su nivel más bajo desde 2021. La paradoja se explica por una mejora sostenida de la productividad por pozo, impulsada por técnicas de fractura masiva, ramas laterales de más de 4.500 metros y digitalización de operaciones.
Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), la producción promedio por equipo de perforación trepó a 1.580 barriles diarios por rig, casi el doble de lo observado hace cinco años. Empresas como ExxonMobil, tras la compra de Pioneer Natural Resources por 60.000 millones de dólares, y Chevron, con su adquisición de Hess pendiente, dominan ahora más del 40 por ciento del shale americano.
El fenómeno tiene consecuencias geopolíticas. Estados Unidos consolida un piso de exportaciones de crudo cercano a 4,5 millones de bpd, redirigiendo barriles hacia Europa y Asia, y disputando mercado a la OPEP+ y a la propia Rusia. Para los hidrocarburos latinoamericanos, este escenario presiona los precios diferenciales y obliga a Petrobras, YPF y PEMEX a optimizar costos en sus proyectos costa afuera y de gas no convencional.
En Bolivia, la lectura es indirecta pero significativa. YPFB ha venido sosteniendo sus proyectos exploratorios en áreas como Mayaya Centro y Vitiacua bajo el supuesto de un precio internacional firme. La eficiencia del Pérmico, capaz de operar con punto de equilibrio cercano a 45 dólares por barril, deprime el límite inferior del Brent y obliga al país a ser más competitivo en costos por boca de pozo, sobre todo en el subandino donde la perforación profunda supera los 6.000 metros.
El Ministerio de Hidrocarburos boliviano ha mostrado interés en replicar parcialmente la curva de aprendizaje del shale norteamericano para acelerar la perforación de los pozos Maira-X1 y Astillero-X1. La meta es reducir los tiempos de perforación en un 25 por ciento y aplicar tecnologías de fractura selectiva en formaciones Huamampampa e Iquiri, donde la presión de poro ha encarecido históricamente las operaciones.
Analistas locales señalan que el efecto Pérmico también condiciona el costo de servicios petroleros. La caida del conteo de rigs en Texas libera capacidad de empresas como SLB, Halliburton y Weatherford, que ahora compiten más agresivamente por contratos en Sudamérica. Para YPFB Casa Matriz, este contexto es una oportunidad para renegociar tarifas y atraer servicios especializados, en un momento en que Bolivia necesita reponer reservas probadas que han caido a 8,9 trillones de pies cúbicos (TCF), según la última certificación internacional disponible.