La cuenca Permian bate récords de producción pese al desplome del número de torres
La cuenca Permian de Estados Unidos supera los 6,5 millones de bpd con un 20% menos de torres activas, gracias a la eficiencia tecnológica y la presión sobre los precios del crudo europeo.
La cuenca Permian, repartida entre Texas y Nuevo México, ha vuelto a sorprender al mercado energético global. Pese a que el número de torres de perforación activas ha caído un 20% interanual hasta las 280 unidades, la producción ha alcanzado un nuevo máximo histórico de 6,55 millones de barriles diarios, según los últimos datos de la Energy Information Administration estadounidense.
El fenómeno, bautizado como "paradoja Permian", se explica por una combinación de factores tecnológicos y financieros. Las empresas operadoras, encabezadas por ExxonMobil tras la adquisición de Pioneer Natural Resources y Chevron tras la integración de Hess, han apostado por pozos laterales de hasta 4.500 metros, fracturación hidráulica simultánea y digitalización avanzada de yacimientos. La productividad por pozo nuevo ha aumentado un 35% en dos años, situándose por encima de los 1.250 barriles diarios iniciales.
Para España y Europa, este aumento sostenido de la oferta estadounidense supone un contrapeso clave frente a los recortes de la OPEP+. El crudo WTI Midland, marcador de la Permian, cotiza con un descuento de entre 3 y 4 dólares respecto al Brent, lo que lo convierte en una alternativa competitiva para las refinerías de Cartagena, Bilbao y Tarragona. Repsol ha incrementado sus importaciones de crudo estadounidense hasta el 22% del total, frente al 14% registrado hace dos años.
Cepsa también ha reforzado su exposición a la Permian a través de contratos a medio plazo con Occidental Petroleum y ConocoPhillips. La refinería de La Rábida, en Huelva, procesa actualmente una mezcla que incluye hasta 80.000 barriles diarios de WTI Midland, optimizando los márgenes gracias al menor contenido de azufre y a la elevada producción de naftas y destilados medios. El ahorro estimado por barril procesado supera los 2,5 euros frente a la cesta tradicional de crudos del Golfo Pérsico.
El impacto geopolítico es igualmente relevante. Estados Unidos consolida su posición como primer productor mundial de crudo con 13,5 millones de barriles diarios, lo que reduce su dependencia de Oriente Medio y refuerza la seguridad energética del bloque atlántico. Para Bruselas, esta abundancia facilita el cumplimiento del objetivo REPowerEU de diversificar proveedores tras la guerra en Ucrania, aunque también complica la transición ecológica al mantener precios fósiles relativamente contenidos.
No obstante, analistas de Rystad Energy y Wood Mackenzie advierten de que la productividad de la Permian podría tocar techo en 2027. La calidad de las nuevas localizaciones empieza a degradarse, los costes de servicios suben con la inflación tejana y la presión regulatoria sobre las emisiones de metano se intensifica. El Banco Santander Investment estima que, si la Permian se estanca en 7 millones de bpd, el mercado global se vería abocado a una nueva fase de tensión de precios a partir de 2028, beneficiando a productores como Petrobras o Eni.