El megaproyecto NEOM de hidrógeno verde entra en fase comercial y redefine la geopolítica energética
Arabia Saudita pone en marcha la fase comercial del megaproyecto NEOM de hidrógeno verde, una señal disruptiva que llega hasta los planes energéticos de Bolivia.
El consorcio NEOM Green Hydrogen Company, integrado por la saudí ACWA Power, la estadounidense Air Products y el conglomerado público NEOM, anunció el inicio de la fase comercial de su megaplanta de hidrógeno verde en la región de Tabuk, al noroeste de Arabia Saudita. Con una inversión de 8.400 millones de dólares, el complejo produce 600 toneladas diarias de hidrógeno verde, transformadas in situ en 1,2 millones de toneladas anuales de amoníaco verde.
La energía para la electrólisis proviene de un parque combinado de 4 gigavatios de solar fotovoltaica y eólica terrestre, considerado el mayor del mundo en su categoría. La oferta inicial está colocada bajo contrato take-or-pay con Air Products por 30 años, con destino principalmente a flotas de camiones de hidrógeno y a buques alimentados con amoníaco en Europa y Asia.
El proyecto consolida a Arabia Saudita como pretendiente serio al liderazgo del hidrógeno verde, en competencia directa con Australia, Chile, Marruecos y Omán. Para los países exportadores tradicionales de hidrocarburos, la señal es contundente: incluso los actores petroleros más grandes diversifican su matriz para anticiparse al pico de demanda de crudo.
En Bolivia, el debate sobre el hidrógeno verde permanece en una fase inicial. YPFB Corporación firmó en 2023 un memorando con la alemana Fraunhofer para evaluar el potencial del hidrógeno en zonas con alta radiación solar como el Salar de Uyuni y el altiplano paceno. Sin embargo, la falta de marco regulatorio específico, la inestabilidad cambiaria y la escasez de divisas frenan la atracción de capital de riesgo en una industria que demanda inversiones mayores a 1.500 millones de dólares por planta de escala media.
Especialistas del Instituto de Investigaciones Energéticas de la UMSA destacan que Bolivia tiene factores naturales favorables: 7,5 kWh por metro cuadrado al día de radiación solar promedio en el suroeste, abundancia de litio para almacenamiento y un sistema hidrológico capaz de proveer agua desalinizada en costos competitivos. No obstante, la integración con redes logísticas de exportación hacia Asia exigiría alianzas con puertos chilenos o peruanos, terreno geopolíticamente sensible.
El factor precio también es determinante. El hidrógeno verde proveniente de NEOM se ofrece bajo contrato cerrado en torno a 4,5 dólares por kilogramo entregado, mientras que el hidrógeno gris a partir de gas natural se mantiene entre 1,5 y 2 dólares en mercados con gas barato como el boliviano. La brecha sugiere una ventana de oportunidad para Bolivia en hidrógeno azul, combinando reformado de gas natural con captura de carbono, una transición que aprovecharía las reservas existentes de Margarita, San Alberto e Incahuasi y los campos del bloque Caipipendi sin renunciar al horizonte verde de mediano plazo.